
CHARLAS Y CONFERENCIAS
Desde los inicios de Vertigo Graffiti hemos estudiado y analizado el fenómeno del arte en la ciudad y la cultura y la práctica del graffiti, como resultado hemos desarrollado conferencias, charlas y opiniones
Entrevista publicada en el Magazín cultural del diario El Espectador, 10 de enero de 2016.
Graffiti Thinking, TEDX TALK, Noviembre 2025. Camilo Fidel López, director Vertigo Graffiti
Juan David Zuloaga, crítico de arte y gestor cultural
¿Cuál es la relación que tiene el grafiti con el arte? ¿Existe una conversación, un contrapunteo o se trata de un género específico de las artes plásticas?
El arte, en tanto producto de la expresión, tiene el mismo origen del grafiti. La diferencia más consistente es que el grafiti no necesita de personas o instituciones que lo reconozcan como tal, o que a los artistas se los bautice como tales, en cambio, el mundo del arte, y sus mercados, se han construido a partir de este tipo de esquemas y estructuras de reconocimiento y validación. El grafiti siempre es expresión pura, sin intermediarios, sin validadores; el arte, desafortunadamente, no.
Entonces, ¿dónde nace el grafiti?
Si se quisiera identificar el día uno del grafiti, se puede tender un puente desde la expresión prehistórica en las paredes de las cuevas de España y el sur de Francia (muchos textos así lo sostienen). Desde esas narrativas que daban cuenta del entorno, de la cacería, del bisonte, de la realidad; lo que supone un ejercicio muy similar al que sucede en las calles del mundo hoy en día con el grafiti.
La teoría de los muros pintados, TEDX TALK, Noviembre 2012
¿Cuáles son sus vertientes?
Existen diferentes formas de hacer grafiti. Casi todas las personas en algún momento de la vida han hecho algún tipo de ejercicio de inscripción en una pared o en una superficie. Sin embargo, de alguna manera se podría afirmar que hoy en día hay dos tipos de grafiti muy particulares en casi todas las ciudades del mundo: el Writing y el StreetArt. El primero, con un origen en Filadelfia a finales de los cincuentas y popularizado en el metro de Nueva York durante los años setentas y ochentas, se fundamenta en la repetición de un nombre, con particularidades cercanas al expresionismo abstracto, al cómic y al popart. El segundo, de cierto modo resultado de las últimas vanguardias históricas del siglo pasado, un descendiente del Dada, el Situacionismo, y otras corrientes que lo acercaban a la vida cotidiana y a la ciudad y que tiene como mayor referente el mayo de 1968.
¿Cuándo empieza a gestarse el grafiti en Colombia? ¿Y cuál es su herencia más inmediata?
De nuevo, si se quisiera indagar cuál es el momento en el que en Colombia las paredes empiezan a verse como un formato de comunicación atractivo, uno puede ir a lo que sucedía en los territorios que hoy ocupan Usme o Bogotá hace diez mil años donde se hallaron pictogramas indígenas en piedras de tamaño considerable. Otro antecedente llamativo está en nuestra narrativa de Independencia: cuando Francisco José de Caldas con un pedazo de carbón hizo un círculo atravesado por una línea, para muchos la letra griega Theta, con la que iniciaba la palabra “Thanatos” que significa muerte. Nada sorprendente teniendo en cuenta que lo llevaban a fusilar en ese momento.
¿Y en tiempos más recientes?
Más adelante, ya en el siglo XX, e invocando causas estudiantiles y de reivindicación social e inspirados por lo sucedido en mayo de 1968, se empieza a utilizar con más recurrencia el grafiti político, de hecho el M-19 utilizó el grafiti como una herramienta activa de comunicación y propaganda. Luego, ya en los ochentas, con la llegada de la cultura Hip- Hop empiezan a llegar los primeros referentes de grafiti norteamericano a Colombia, primero a Medellín y luego a Bogotá. Y ahí van creciendo las dos sendas. El gran apogeo se da a finales de los noventas.
¿Cómo es la relación del grafitero con la ciudad que, en principio, podría considerarse como un espacio público, un espacio de todos y de qué depende esa iniciativa del grafitero para transformarla?
Este es uno de los temas más controversiales y a la vez controvertibles: para el grafitero la ciudad es su campo de acción natural. Lo que se ha dicho, especialmente la teórica del grafiti Anna Waclawek, es que con el grafiti se está retando la imposición visual que por sí misma implica la ciudad y sus componentes: el puente, el rojo del Transmilenio, la publicidad exterior; lo que busca el grafiti entonces es equilibrar las fuerzas, en un proceso que nunca ha sido democrático, como es el desarrollo de la ciudad.
Teniendo en cuenta los cuestionamientos que para muchos trae el grafiti frente a la idea de ensuciar la ciudad ¿existe una estética del grafiti?
Partiendo del planteamiento griego no puede existir estética sin una ética que lo respalde, la estética es un fruto de la ética y están indisociablemente ligadas. La ética del grafiti es un reclamo del espacio público, es el resultado y la respuesta de saberse anónimo ante el crecimiento de la ciudad. La discusión del «me gusta» o «no me gusta» es una discusión que nadie puede ganar, pero tampoco puede perder. Vivimos en una sociedad que no permite la participación equitativa en la expresión, y ahí se configura la reivindicación moral del grafiti.
Podcast Liderarse, Universidad CESA, Colombia. 2025
Usted hace énfasis en que el grafiti no abusa, sino usa el espacio público, lo emplea, para hacerlo más humano, más transitable, menos olvidado.
Si yo le dijera que el grafiti no es abuso, posiblemente iría en contra de la definición tradicional del término abuso, no obstante, hay una confrontación necesaria en el espacio público, se trata de una competencia en la construcción visual de la ciudad, sana además porque es simple pintura, cero violencia, cero heridos en la práctica. La violencia viene con la prohibición. Sí hay abuso, pero un abuso que hace parte de una conversación, que lo valida.
¿Cuál es el papel del sector público en términos regulatorios? ¿Qué dice la ley?
Bogotá tiene posiblemente una de las regulaciones de vanguardia en el tema del grafiti, en la cual hay tres avances grandes: primero el reconocimiento de grafiti como práctica cultural, segundo que las sanciones no incluyen la privación de la libertad de las personas y el tercero involucrar al sector privado y ciudadano en el desarrollo del grafiti. La regulación le responde a la realidad de lo inútil y arbitraria de una prohibición general. Esa regulación es un ejercicio de comprensión del grafiti.
¿Y con la nueva administración?
Con la nueva administración seguramente vendrá una nueva regulación, esperemos no se vuelva a un esquema de prohibición como el que existía antes, lo cual sería un grave error. El día que volvamos a la violencia física que implica la retención del grafitero, estoy seguro que volveremos a tener casos de abuso y muerte de jóvenes. Al poder policial hay que ponerle todos los límites posibles porque tiende a ser desmedido, en cualquier contexto.
¿Qué papel desempeña la financiación pública en la práctica del grafiti?
El mayor riesgo es la editorialización del grafiti. Lo público, en algunos casos, convierte al grafiti en una herramienta de su discurso. Ojalá que el dinero público se multiplique, pero que no lo convierta en una herramienta ideológica. Pareciera que lo público ordena ciertos temas por encima de otros, y eso impide la libre circulación de ideas en la calle: si solo hablamos de paz es posible que se afecte estructuralmente la conversación, en su variedad, como materia prima de la expresión.
¿Y entonces lo público para qué?
Lo público debe tener en cuenta que las necesidades y urgencias del grafiti incluyen la profesionalización e internacionalización de la práctica y ejercicios de capacitación y fomento del niño y joven que quiere participar. Esto se logra creando entornos capaces de generar patrimonios artísticos colectivos e individuales, multiplicación de negocios tan interesantes como el turismo y, además, permitir a muchos jóvenes escapar de los riesgos de la violencia, el consumo de drogas y el más grave: el aburrimiento.
Da la impresión de que el movimiento mundial del grafiti nace de forma más o menos espontánea, más o menos caótica, pareciera que su esfuerzo como promotor del grafiti en el proyecto Vértigo buscara dar cierta coherencia para trabajar en grupo con los miembros del mismo. ¿Cuál es el propósito de Vértigo Graffiti?
El propósito de cualquier industria que esté conectada con el medio cultural es equivocarse. Ese siempre es el primer paso. El error más frecuente sucede cuando se plantea que el grafiti, el teatro o el circo, por poner algunos ejemplos, son un objeto de industria, esto es un error, lo que realmente es un objeto de industria son los códigos dentro de la práctica cultural, eso es lo que realmente se puede industrializar, en el caso del grafiti: el caos, la rapidez, la sorpresa, el defecto. El grafiti por supuesto no se puede domesticar, ni siquiera con la industrialización de esos códigos. Lo que aprendimos es que debemos convertir todo ese ‘ADN’ en productos que representen una alternativa económica para el grafitero y un objeto de valor para el consumidor, un mercado. Y esto no es nuevo.
¿Cuáles son los proyectos que, en términos de lo artístico y de impacto social, más recuerda?
Los tres que más recuerdo incluyeron el sector público, el privado, la sociedad civil y el talento artístico como parte de un modelo que nosotros hemos llamado la Teoría de los muros pintados. Los tres son: Prisma Afro en Cartagena, El Beso de Los Invisibles en Bogotá, y Las Abuelas de Aguablanca en Cali.
Vértigo acaba de inaugurar su galería especializada en grafiti, ¿cuál es el futuro y propósito de la galería?
Mencionaba que uno de los elementos del ‘ADN’ del grafiti, es la sorpresa. Eso queremos ser: una sorpresa agradable. Demostrar a todos los visitantes que cuando el grafiti transita a los espacios formales del arte lo puede hacer muy bien en términos de su calidad y composición, queremos que los visitantes lleguen con una idea preconcebida del grafiti y salgan con una idea distinta, forjada a partir del reconocimiento del talento de los artistas y, además, que vean lo que está pasando en la calle, lo que a veces no gusta, hace parte de procesos de formación y sensibilización, que tomaron tiempo y experiencias, que permiten que galerías y colecciones como esta sucedan y abran sus puertas al público.
Graffiti Thinking, Ted X Talk, noviembre 2025




